Salud mental de adultos

Hablemos sobre el duelo

Aprender a vivir con lo que ya no es como antes

Contenido preparado por Javiera Mansilla

Lectura de 3 min

Hay pérdidas que dividen nuestra vida en un antes y un después.

Cuando pensamos en duelo, solemos asociarlo con la muerte de alguien querido. Pero también podemos sentirlo después de una separación, una mudanza, emigrar, perder un trabajo, atravesar una enfermedad o dejar atrás una etapa que significaba mucho para nosotros.

El duelo aparece cuando algo importante cambia y necesitamos adaptarnos a una realidad que no elegimos.

Y hacerlo puede tomar tiempo.

No hay una forma correcta de vivir un duelo

A veces lloramos. Otras veces sentimos rabia, culpa, alivio, vacío o simplemente nada.

Podemos sentirnos relativamente bien durante algunos días y luego encontrarnos profundamente afectados por algo pequeño: una canción, una fotografía, un lugar o una fecha.

Esto no significa que estemos retrocediendo.

El duelo no es lineal y no tiene un calendario.

Tampoco necesitamos sentirnos de una determinada manera para demostrar que aquello que perdimos era importante.

Cuando seguir adelante no significa dejar atrás

Una de las ideas que más puede doler durante un duelo es pensar que tenemos que “superarlo”.

Pero quizás vivir después de una pérdida no consiste en dejar de extrañar ni en volver a ser quienes éramos antes.

Consiste en aprender a hacer espacio para lo que ocurrió dentro de una vida que continúa.

Podemos recordar y seguir adelante.

Podemos sentir tristeza y también volver a disfrutar.

Podemos echar de menos una vida anterior y, poco a poco, comenzar a construir algo nuevo.

No tenemos que elegir entre honrar lo que perdimos y permitirnos vivir lo que todavía tenemos.

Cuando también perdemos una parte de nosotros

Algunas pérdidas cambian más que nuestras circunstancias. Cambian nuestra identidad.

Esto puede ocurrir al emigrar, terminar una relación, cambiar de profesión, convertirnos en padres o atravesar una enfermedad.

De repente podemos preguntarnos:

¿Quién soy ahora? ¿Qué parte de mi vida quiero conservar? ¿Cómo quiero construir lo que viene?

Estas preguntas no tienen que responderse inmediatamente.

A veces forman parte del propio proceso de adaptación.

¿Cuándo puede ayudar la terapia?

La terapia no busca apresurar el duelo ni hacer desaparecer aquello que sentimos.

Puede ofrecer un espacio para comprender emociones difíciles, procesar cambios importantes y encontrar una manera de integrar lo ocurrido mientras reconstruimos nuestra vida.

No necesitas llegar sabiendo exactamente qué necesitas.

Podemos empezar desde donde estás.

El duelo también habla de lo que importó

Parte de sanar consiste en dejar de preguntarnos “¿cuándo voy a superar esto?” y comenzar a preguntarnos: “¿Cómo quiero vivir con esto que ahora forma parte de mi historia?”

Porque algunas pérdidas no desaparecen, pero sí es cierto, que nuestra relación con ellas puede cambiar, permitiéndonos seguir avanzando y creciendo en nuestra vida.

Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una evaluación psicológica o médica individual. Si tienes preocupaciones sobre tu salud mental o física, busca orientación de un profesional cualificado.

Contenido preparado por Javiera Mansilla, Psicóloga y Psicoterapeuta

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