Salud mental de adultos

Hablemos sobre la depresión

Comprender una experiencia que va más allá de la tristeza

Contenido preparado por Javiera Mansilla

Lectura de 4 min

Todos atravesamos momentos de tristeza. Una pérdida, una decepción, una etapa difícil o un período de mucho estrés pueden afectar nuestro ánimo. Sentirnos mal en estos momentos es parte de la experiencia humana.

La depresión, sin embargo, es algo diferente.

No siempre se siente como tristeza. Para algunas personas puede ser una sensación de vacío o desconexión. Para otras, cansancio constante, falta de motivación o la sensación de que incluso las cosas más sencillas requieren demasiado esfuerzo.

A veces no pensamos “estoy deprimido/a”. Simplemente empezamos a sentir que ya no somos nosotros mismos.

Cuando las cosas que antes importaban dejan de hacerlo

Una de las experiencias más difíciles de la depresión puede ser perder el interés por aquello que antes nos hacía bien.

Una conversación con alguien que queremos, salir, trabajar en un proyecto, practicar un hobby o incluso levantarnos de la cama pueden comenzar a sentirse como tareas enormes.

Y esto puede generar un círculo difícil:

menos energía → menos actividad → más aislamiento → menos experiencias agradables → menos energía.

No es falta de voluntad.

La depresión puede afectar nuestra energía, concentración, sueño, motivación y capacidad para experimentar placer. Por eso, pedirle a alguien deprimido que simplemente “se anime” o “piense positivo” suele ser mucho más complicado de lo que parece.

La depresión también cambia la forma en que nos vemos

Cuando estamos deprimidos, nuestros pensamientos pueden volverse mucho más duros.

Podemos comenzar a pensar:

“No soy suficiente.” “No estoy haciendo nada bien.” “Debería poder manejar esto.” “Nada va a cambiar.”

Estos pensamientos pueden sentirse completamente verdaderos cuando estamos dentro de la experiencia.

Pero un pensamiento no siempre es un reflejo fiel de la realidad.

La depresión puede hacer que nuestra mirada sobre nosotros mismos, nuestras circunstancias y nuestro futuro se vuelva más negativa. Parte del proceso de recuperación consiste en comenzar a reconocer estos patrones y desarrollar una relación más amable y realista con nosotros mismos.

¿Por qué aparece la depresión?

No existe una única explicación.

La depresión puede estar relacionada con una combinación de factores: experiencias difíciles, pérdidas, estrés prolongado, cambios importantes, dificultades en las relaciones, condiciones de salud física, antecedentes familiares o diferentes circunstancias de la vida.

Y algunas veces aparece sin que podamos identificar una causa clara.

Esto también es válido.

No necesitas encontrar una explicación perfecta para que lo que estás viviendo sea real o merezca atención.

Empezar pequeño también cuenta

Cuando estamos deprimidos, podemos esperar recuperar nuestra motivación para comenzar a hacer cambios.

Pero muchas veces ocurre al revés.

No siempre necesitamos sentirnos mejor para empezar a movernos. A veces necesitamos comenzar con algo pequeño y permitir que esos pequeños pasos vayan creando movimiento.

Ducharnos. Preparar algo para comer. Salir unos minutos. Responder un mensaje. Abrir las cortinas. Dar una vuelta. Volver poco a poco a algo que antes disfrutábamos.

Puede parecer poco.

Pero cuando estás atravesando una depresión, lo pequeño también puede ser significativo.

Y cuidarnos no significa exigirnos volver inmediatamente a quien éramos antes.

¿Cómo puede ayudar la terapia?

La terapia puede ofrecer un espacio seguro para comprender qué está ocurriendo y comenzar a recuperar, poco a poco, una sensación de conexión con nosotros mismos y con nuestra vida.

Dependiendo de las necesidades de cada persona, podemos trabajar en comprender patrones que están afectando el estado de ánimo, desarrollar herramientas de regulación emocional, cuestionar pensamientos que mantienen el malestar, recuperar actividades significativas y fortalecer recursos personales.

También puede ser un espacio para hablar de aquello que quizás llevas mucho tiempo intentando sostener por tu cuenta.

No necesitas llegar a terapia sabiendo exactamente qué te pasa. Podemos empezar desde donde estás.

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?

Puede ser importante buscar apoyo si llevas varias semanas sintiéndote diferente, si has perdido interés por cosas que antes disfrutabas, si te cuesta realizar actividades cotidianas o si tu estado de ánimo está afectando tus relaciones, trabajo o estudios.

Tampoco necesitas esperar a que todo se vuelva insoportable.

Pedir ayuda antes puede darte un espacio para comprender lo que está ocurriendo y empezar a hacer cambios cuando todavía tienes recursos para hacerlo.

Quizás no necesitas exigirte más

Cuando estamos deprimidos, es fácil interpretar la falta de energía o motivación como una señal de que estamos fallando. Pero la depresión puede hacer que incluso lo cotidiano requiera un esfuerzo enorme.

Quizás el objetivo no sea volver a funcionar como antes lo más rápido posible, sino, dejar de medir tu valor por cuánto eres capaz de hacer y empezar a preguntarte qué necesitas para volver, poco a poco, a sentirte conectado/a con tu vida.

La recuperación no siempre comienza haciendo más.

A veces comienza tratándote de una manera diferente.

Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una evaluación psicológica o médica individual. Si tienes preocupaciones sobre tu salud mental o física, busca orientación de un profesional cualificado.

Contenido preparado por Javiera Mansilla, Psicóloga y Psicoterapeuta

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